sábado, 20 de abril de 2013

Historia y leyenda de la Rosa de Jericó

LA MISTERIOSA Y LEGENDARIA ROSA DE JERICÓ

 
Son muchos los investigadores que han querido estudiar el origen del nombre de "Rosa de Jericó", y se han dado tanta explicaciones y versiones como estudiosos lo han intentado. La verdad es que nadie sabe a ciencia exacta cuando recibe tal nombre y porque lo lleva, pero de lo que estamos seguros, es que en los alrededores de la ciudad de Jerico, siendo la más antigua que se conoce en nuestro mundo (hacia el 8.000 antes de nuestra Era), ni tan siquiera  se conoce si había algún ser vivo.
La Rosa de Jerico donde crece y en abundancia, es en ciertas llanuras del desierto de Arabia y en las numerosas colinas que rodean las preciosas y mágicas riveras del Mar Rojo.

 

Poderes extraordinarios de la Rosa de Jericó


Posiblemente en los primeros siglos de la Edad Media, algunos viajeros y aventureros llegaron a Jericó, algunas de estas mágicas plantas, y de aquí el nombre que se la conocía en el Medioevo (Rosa Hiericontea).

Su tradición esotérica en Europa se remonta al siglo XIII, pero en Asia se pierde en la noche de los tiempos.  Suponemos que al principio era utilizada como elemento adivinatorio del tiempo, ya que al ser un vegetal del tipo higrómetro (muy sensible a los cambios de humedad), los magos y chamanes la utilizaban como detector de los cambios meteorológicos. Para ello, la mantenían medio enterradas en una zona arenosa y casi siempre al aire libre. En tiempo seco se mantenía siempre cerrada, y con la llegada de la humedad se desenvolvía con lentitud si la lluvia parecía aun lejana, o con rapidez si la lluvia llegaría en brevedad.

En un momento que aun desconocemos esta planta pasa a los laboratorios de alquimistas y a talleres de antiguos magos, que la bautizan con el nombre de FLOR DIVINA.
Se le aseguran grandes propiedades, y cuando llega a Europa, son los ocultistas franceses, quienes afirman que la Rosa de Jericó es un espléndido diagnóstico para los embarazos, así el investigador galo J.B. Thiers  en su magnífico libro sobre el "Tratado de las supersticiones" nos dice:


"La creencia en los poderes de la Rosa de Jericó, está muy extendida desde hace tiempo por toda Francia, principalmente en la zona de Provenza, donde todavía se cree que si una mujer embarazada coloca una de estas plantas en un vaso de agua de lluvia, y el vegetal se despliega con ufanía, será señal segura de que el parto será totalmente feliz".

Michel Monter asegura también en sus trabajos de campo sobre las antiguas creencias europeas: "La creencia en los poderes mágicos de la doradilla, se remonta en Europa a la Edad Media, y tiene fama entre las gentes de lo oculto y los habitantes de ciertas zonas rurales, que dicho vegetal, absorbe y se alimenta de las energías negativas que pueden haber en una casa, tras lo cual las transforma en positivas. Debido a ello, en extensas zonas de Balonia (Bélgica) se pueden ver platos o jarras de doradillas incluso en comercios públicos".
Hace ya algún tiempo recogimos una antigua leyenda medieval que pos su cercanía geográfica y su contenido, creemos que es muy interesante que quede reflejada en este artículo:

Hacia el siglo XIII, un caballero catalán de nombre Guillaume y presumiblemente perteneciente a la nobleza del Vallespir, regresó de las cruzadas y trajo consigo una de estas plantas, con la convicción de que tenían propiedades mágicas. Al llegar a su tierra, se encontró con un triste suceso, pues su hijo, de igual nombre, había contraído la peor de las enfermedades de la época: la lepra. El caballero, abatido por el suceso recogió agua milagrosa de una Iglesia cercana y puso en ella, una Rosa de las que había traído de Oriente, la tuvo allí durante nueve días e hizo que su hijo bañara su cara con dicha agua. Dice la leyenda, que el joven curó casi de inmediato, lo que llenó de perplejidad a todos los asistentes.
Es a partir del siglo XIII, en que la doradilla está presente en mercados populares en los que los curanderos y las hechiceras, la recetan de escondidas para que sus clientes puedan adivinar el futuro o alejar el mal de ojo que tanto preocupaba a las gentes de aquellos tiempos (y a muchas personas en la actualidad).

La verdadera historia se pierde en la noche de los tiempos, pero que sí queda bien patente, es que tanto los indios de Norteamérica, como los magos orientales y europeos, vieron en este extraño vegetal un elemento misterioso cargado de poderes y, que sin duda, sería muy provechoso para aquel que conociera sus facultades y así poderlos emplear.
No quiero extenderme más en este tema, pues creo que estos cortos datos sobre su origen nos puede confirmar la fe, que la gente ha tenido desde hace siglos o milenios, en la misteriosa Rosa de Jericó.

Artículo creado y diseñado por Alicia Conde y Rosa de Jericó

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